
Cortocircuito:
“Ya que lo mismo da, todo sigue igual, no importa se van a olvidar”, es lo que dirán.
Pero no, para mi está claro, lo blanco es blanco y lo negro no se vuelve blanco. Un abuso menos un abuso más, en blanco se tiene que disfrazar.
Cuando leo “aquí somos católicos no insista” en la puerta de mi tío, imagino a un cura durmiendo solo y con frío, y su inmenso collar que ordinariamente en vez de rezar lo lleva a engañar, pero entre ellos se quieren acolitar, que risa porque de las iras ya no puedo llorar, sabré que ni la madre tierra los quiere aceptar.
Ahora queda la justicia y mi lucha, pero además saber que “si existe un infierno en la paila tendrán que parar”.
Algunos en México les rinden homenaje con mariachis, que más da así era yo, hasta enterarme de su maldad. No faltan las peregrinaciones y confesiones que mil oraciones no puedan sanar.
Pero tener que bautizarme para poderme cazar, no lo puedo aceptar. Como no acepto que un cura prohibido de tener una mujer para amar, tiene que abusar.

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